De lo ridículo del egocentrismo
Podría iniciar este post de la misma manera que alguien empezó a hacer su declaración de retirada: 'Anoche se terminó una amistad de años', pero faltaría a la verdad. El 12 de agosto -al día de hoy, antier-, se dio cerrojazo final a una amistad que se había perdido algún tiempo atrás, hace como unos cuatro o cinco meses.
Yo no usaré eufemismos ni buscaré culpas. Sé que me porté mal con ella muchas veces, algunas de ellas, la mayoría, como reacción lógica ante las constantes agresiones. No soy débil ni mucho menos, pero tengo mis límites. Y es que hay gente que cree que la amistad lo perdona todo, pero hay cosas, hay palabras que jamás deben decirse ('si me das a elegir entre tú y 'x', ya sabes cuál es la respuesta').
Yo inicié la retirada hace algún tiempo, cuando me dí cuenta que el abrir los ojos no le sirvió para ver la luz, sino para refugiarse en las sombras de un tipo estúpido y timador, al que no le valen los estudios, pues saber no es ser una enciclopedia, sino tener la humildad para maravillarse a diario. La inicié por que no fue la persona a la que yo estimaba -y estimo- sinceramente, esa persona que pasaba los domingos conmigo en Nicolás Romero, con la que discutía, sí, pero siempre de una manera que yo creía cordial.
Supongo que esa soledad le hace apropiarse de las historias ajenas. Considera que hay un paralelismo entre una persona que yo amo realmente y con todo el corazón y ella. Falso. La quise como a una hermana, llegué a pelearme con amigos y familia por ella, pero como hermana. Nunca suscitó en mí el más mínimo interés de otra índole, aunque ella quiera creerlo. Y sé que lo cree.
No tengo ninguna razón para darle muestras fehacientes de existencia a alguien que, a más de serme extraña es indiferente. Duele por que supuse que sería leal hasta el último momento -según mis cuentas, nuestra amistad duró casi diez años-, que no se seguiría engañando. Mentí, es verdad, pero sólo quien sabe qué dolor carga es quien puede saber por que emplea las armas para defender espacios que cree suyos.
Ella cree que es el centro de mi universo, que alrededor de ella alguna vez giraron mis escritos, que cuando me refiero a que operarán de las manos a alguien que en este instante es el contorno de mi sombra me estoy refiriendo a ella. Error, ni siquiera sabía que a ella la habían operado, lo cual por otra parte me dió gusto por que hace mucho tiempo le recomendé que lo hiciera.
Es desgastante y absurda esta situación, lanzada por el egocentrismo de una persona valiosa, indudablemente, noble, desde luego, inteligente y capaz, pero lamentablemente solitaria. Es duro ver que la realidad sigue a pesar de tí, que alguien que considerabas eterno seguidor nunca fue eso, y me imagino que eso es lo que persiste en su mente.
No me importa. Ya no, es decir. Y sí, la consideré mi mejor amiga, y sí, la quería. También traté de avisarla de algunos errores que tuvo, y que pensó que le decía eso por celos o por maldad pura. Ahora ya no importa.
Algún día le enseñaré las manos de mi amada, tal vez hasta la invite a la boda en donde no habrá alguien con su cara, desde luego. Pero eso sólo Dios y el destino lo saben, mientras tanto me da lo mismo que piense que son cuentos o no. Esta es la verdad y punto.
Sé que vendrá buscando esta respuesta. Sé que lo leerá y sé también que contestará de alguna manera. No importa, yo le sigo deseando una vida bonita, lejos de problemas, por que aunque se quedó con una imagen antigua mía, yo también he cambiado. Y mucho. Ahora sé perdonar y le perdono todo lo que ha hecho y dicho también. Y le pido disculpas por todo lo que le he dicho y hecho, con o sin justificación alguna
A pesar de todo, para mí, aunque lejana, sigue siendo una amiga, quizá no la mejor, pero sí una gran persona.



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