dimarts, juny 2

Quemar las naves, de nuevo

A veces es preciso quitarte las cosas que más amas en este mundo para poder apreciarlas mejor. Quitar un poco de deseo de tus ojos para contemplar la fría, móvil realidad.

Es bueno empezar de cero de vez en cuando. Rectificar lo que se hizo en la vida pasada, en los días, las noches, lo que hizo daño a los demás y, con ello, a uno mismo.

No renacer de las cenizas como siempre. Olvidarse de eso y dedicarse a vivir, a esperar que escampe, que el sol se rompa de una vez y hacer uno nuevo, con la cara nueva llena de tantas ilusiones como sea posible.

He decidido dejar de escribir. Dejar de escribir poesía, dejar que las cosas que tenía que decir las digan mis imágenes, mis sueños pintados con otras manos, con otros lenguajes.

Mi única lectora, mi única ilusión, quien dijo que este sería el día más triste lo comprende y no le entristece, aunque cree que no dejaré de hacerlo. Quizá para ella no, pero para los demás sí. Será mi voto para el futuro, será mi ausencia nueva, mi forma de quemar esas naves tan relacionadas con mi tristeza, mi desazón, mi impotencia para vivir como cualquier otra persona.

Mis pasos no tendrán, por ahora, más compañía que la de su sonido propio, sin más adjetivos. Lo necesito para respirar, para contemplar.

Quizás vuelva a levantar el ancla algún día, quizá me convenza que esto es transitorio. Por el momento el poeta descansa en el olvidado lecho que tengo por corazón, en el meritorio olvido; el poeta duerme el sueño paciente del guerrero.

1 botellas al mar:

Anònim ha dit...

Que dices marinero !!!...Ni se te ocurra varar el Barco...Embarcarme en el ha sido la experiencia más gratificante de mis penúltimo viaje...Me encanta el salitre de tus olas, y el perfume que el viento de tus travesías expele...No me dejes en tierra Capitan...Continúa el viaje...Te necesito al Timon...

De tu grumete Andaluz Ricardo...