larunbata

Ciudad

Con sus ruidos,
Respiración cansada de fábricas y obreros
Agitados murmullos de amantes rezagados
Memorias de una noche más que acaba

Con sus aromas
Siempre diluidos en la bruma
Ignorados por trascendentes, terribles porque nos recuerdan nuestra humanidad

Con su textura,
Piedra que sentí contra mi espalda cuando niño
Alfombra de jacarandas tantos años después,
Con su mano suave que hiere cuando acaricia

Con su cielo sin chiste que nos mira
Que pude colores prestados
Eternamente gris y a punto del llanto
O de la lluvia, que remojar miserias
Y concede el perdón

Con sus huellas,
Mis propios pasos en su memoria infinita
Con su mañana mejor que ayer,
Pero negado por los recuerdos
Materia servil del deseo,
Con su historia y con quienes la relatan
Con la mujer a quien espero,
Con la certidumbre de quien nada pierde
Así amo a esta condenada ciudad.

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