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Los apaches no hablan de amor

Para siempre es un territorio muy llano. Implica muchas noches, muchos días, tanta sed. Es una especie de desierto en el que de nada sirve entornar los ojos, porque de todas maneras existirá el mañana -y el después y luego, todo el terreno llano.

Puede ser que sus ocupaciones no se los permitieran: rastrear coyotes o esperar a la luz de la luna precisa, admirar el mundo conforme florece, son ocupaciones serias. Puede ser que el sentido que ellos tienen es más cercano a complementarse, a soñar juntos, pero los apaches no hablan de amor.

Varlebena es la palabra que usan cuando se comprometen con una mujer. Al menos eso dicen las películas y, como todo mundo sabe, el cine no miente porque recrea la vida misma. Varlebena significa para siempre.

Eso nos regresa al principio: ¿querría estar para siempre con alguien, con algo, conmigo? ¿Querría ser feliz en todo momento, escuchar, ver a través de otros ojos, complementarse? Creo que sí... y creo que no.

Varlebena sería la felicidad, y la felicidad no es una línea, es una serie de pequeños puntos que pasan tan rápidamente que creemos completa, pero que necesita no serlo para sentirla mejor. Para tener memoria y deseo, porque eso es lo radicalmente importante.

Varlebena es un lugar grande, amplio, infinito. Es bueno soñar con él... y habitarlo en intervalos.
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