igandea

Amor y fe

Describirlas es complejo. Sería labor de varias vidas saber, conocer de qué se tratan, por qué existen. Lo dejaré para la próxima.

Sé que no se puede vivir sin ellas, que son inasibles y, por eso, desatan tanto deseo, que son sueños soñados por los sueños, que no existen.

Y, sin embargo, cada pensamiento las convoca, como hadas o sortilegios, como deseo. Amor y fe, dos caras del mismo corazón.

Pueden estar en lugares distintos, pueden emerger lejos una de la otra, pero siempre habrá un vacío insondable a su alrededor.

Y es que sin amor, la fe es fría, vacía. Es una vereda recta y oscura, es el futuro sólo,sin sustancia, es un dogma.

El amor sin fe es aún peor. Desconfía, crece sin sombra ni asidero, quema todo a su paso y fácilmente odia.

El amor y la fe, a partes iguales, pueden salvar al mundo.

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